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ALIMENTACIÓN INFANTIL (PARTE I)


El crecimiento y el desarrollo son dos fenómenos biológicos constantes, simultáneos y complementarios que caracterizan a la edad infantil. Éstos, junto con la actividad física, condicionan los requerimientos energéticos, así como los de macronutrientes, vitaminas y minerales a lo largo de la infancia y la adolescencia.

Generalidades de la nutrición infantil

La distribución proporcional de la ingesta calórica total diaria debe repartirse entre el desayuno-almuerzo (25-30%), comida del mediodía (30%), merienda (15-20%) y cena (25-30%). Además hay que intentar conseguir una correcta proporción entre los aportes diarios de principios inmediatos.

La fuente de proteínas debe suponer un 15% del aporte calórico total diario. En general, la mitad debería aportarse como proteínas de origen animal de alto valor biológico (huevo, carne, leche, pescado)  y la otra mitad como proteínas de origen vegetal (cereales y leguminosas). En nuestro entorno es habitual un consumo excesivo de proteínas que per se no sería trascendente si no fuera porque la ingesta de proteínas animales conlleva, ocasionalmente, un aporte excesivo de grasas saturadas, siendo preceptivo la ingesta de carnes magras. En este sentido, hay que introducir el valor que tiene la carne de cerdo.

La ingesta de grasas no debe suponer más del 30-35% de aporte calórico diario. Hay que evitar, en la medida de lo posible, el consumo de la grasa visible aportada por algunas carnes. Los hidratos de carbono deben suponer el 50-60% del aporte calórico diario, representando el principio inmediato energético fundamental durante la infancia. Su aporte será preferentemente (90%) en forma de hidratos de carbono complejos y de absorción lenta: cereales, verduras y frutas; y apenas un 10% como azúcares refinados. El objetivo fundamental es alcanzar una dieta equilibrada, que proporcione un correcto aporte de vitaminas y minerales. También es fundamental tener en cuenta los gustos, costumbres y condicionamientos sociales tanto del niño como de su familia.





Fuentes: AICE y Revista Carne de cerdo y Alimentación saludable

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